Transformación en energía (movimiento)

Cada actividad deportiva tiene una demanda específica de energía: -Alta demanda en cortos períodos de tiempo (sprint, saltos en basket, ciclismo de montaña….) 
🚲 – Moderada y mantenida en el tiempo (carrera continua, ciclismo en ruta…)

  🚣intervalos de altas demandas y otros con menor consumo energético (partido de tenis, fútbol…) La energía deriva del sol a través de la cadena alimentaria.

 🍝- Al digerir los alimentos obtenemos moléculas de los “principios inmediatos”: azúcares o hidratos de carbono, grasas y proteínas, así como vitaminas y minerales. La degradación de los principios inmediatos es lo que libera energía para el músculo.

 -Así pues se pasa de una energía potencial o química a una energía mecánica o cinética. 

 Esto se consigue gracias a la intermediación de una molécula llamada ATP (adenin trifosfato), aunque el proceso es un poco más complejo.

  Para la obtención de energía química y su transformación en energía mecánica en forma de contracción del músculo se requiere la intervención del sistema nervioso en forma de estímulo eléctrico y químico en las unidades motoras que controlan a varias fibras musculares. 

Pero el proceso de contracción y de “aguante” en el tiempo por parte de las fibras musculares tiene que ver con varios procesos químicos que se ponen en marcha para garantizar la contracción muscular:

 💪 -Un proceso inmediato llamado “sistema de los fosfágenos” que arranca de forma inmediata, aunque tiene muy poca duración.  Un proceso breve pero que ya implica la utilización de la glucosa de reserva para obtener energía complementaria a la del sistema de los fosfágenos. 

-Si la actividad muscular es intensa y dura hasta 1-2 minutos, se convierte en la principal fuente de ATP. Como se inicia muy pronto lo tiene que hacer, sin que haya llegado el oxígeno al músculo, se llama glucolisis anaeróbica. 

Esa forma de metabolizar la glucosa conlleva la producción de ácido láctico.